jueves 7 de agosto de 2008

Resident Evil 4 para Gamecube

Me salgo de los temas habituales del blog (?) para hablar de otra pasión mía. El Resident Evil 4 es antiguo, lo sé, pero como toda buena obra, bien merece una reflexión.

Hace unos meses conseguí una Gamecube con unos cuantos juegos birriosos e infantiles, en la línea de Nintendo desde la 64, consola que también tuve. El metroid prime me molestaba especialmente, quizá deba darle una segunda oportunidad, pero de momento me parece el tipo de juego que puede enganchar a un chaval de 12 años pero a mí ya no. (el Assasin's Creed me dió la misma impresión).

Me decidí a resucitarla, y vaya si lo he conseguido. Acabar un juego así -de buenos gráficos, largo, con una historia que engancha un mínimo (a diferencia de argumentos naturalistas como los del GTA; ¿a quién coño le importa el primo de Niko Bellic?), una variada galería de gente peligrosa para reventar- es ya una satisfacción comparable a la de terminar de ver una película o leer un libro.

Que al acabarlo se active un nuevo nivel de dificultad y nuevas armas por si quieres volver a jugarlo es ya un regalo.

Que se active otra historia parelela protagonizada por Verónica es síntoma de que los programadores tienen una benevolencia muy por encima de la habitual en el gremio.

Pero el no va más es la maravilla de modo carnicería llamada Mercenaries. Alguien puede hacer llegar esto a Capcom por favor? que lo haga. Todos los juegos deberían tener algo así. Un verdadero premio al final. Es cierto que muchos no lo precisan porque ya en sí son casi perfectos, pero sería una buena costumbre para paliar los defectos y carencias habituales en los videojuegos actuales.

El modo mercenarios es una opción para matar sin más, enemigos sin parar por todos lados, con las únicas interrupciones de tener que recoger munición y hierbajos y tener que cargar la pantalla al morir (porque siempre quieres más). Destapas a nuevos personajes, cada uno con sus armas... los juegos deberían ser siempre así.

El RE4 en general te divierte y engancha. Da la impresión de ser un zelda para adultos: matando vamos. No da miedo en absoluto. Creo mucho en el potencial de los videojuegos de miedo, de pequeño el cazafantasmas para MSX, cuando se cargaba, me daba verdadero terror. Hace poco jugué bien al FEAR en pc, y lo mismo. Pero este no, no es el tipo de juego que da miedo: sólo me asusté con un perro en el laberinto (salió de entre los arbustos). Lástima, porque creo que es algo que se puede y debe explotar.

El gran defecto del juego son las interrupciones. Me gusta disparar y matar bichos, no tener que escudriñar todos los rincones del juego en busca de munición. Tan necesario es buscar balas que cuando juegue por segunda vez no veré ni un solo camino o habitación nuevos.

Gracias Capcom por tus productos

EDITO: Empecé este artículo hace unos días, lo dejé a medias y ahora no recuerdo cómo quería acabarlo. Bueno.